El crecimiento de la competencia ha llevado a las grandes empresas a desarrollar otras alternativas para captar clientes, algunas de las cuales pueden acarrear beneficios reales y otras simplemente sirven como carnada. Dentro del primer grupo aparecen los llamados “programas de fidelización” que, mediante una tarjeta similar a la de crédito permiten sumar puntos, a través de los cuales se obtienen descuentos o se canjean por productos.
En la mayoría de los comercios la tarjeta de fidelidad (o tarjeta de puntos) puede solicitarse en el área de atención al cliente o en un stand dispuesto especialmente para ello, donde te darán un formulario que deberás completar con tus datos y esperar alrededor de 15 días para poder retirarla.
Una vez que tengas tu tarjeta ya estarás formando parte del “programa de fidelización” del comercio que funciona de una manera muy sencilla: al momento de pagar los productos que compraste debes mostrar tu tarjeta y, al pasarla por el lector de la caja, te será otorgada una cierta cantidad de puntos (el nombre puede variar según el local, pueden denominarse: millas, metros, sonrisas, etc.), la que depende del monto de tu compra.
Si lo deseas puedes consultar con algún encargado del “programa de fidelización” cuánto dinero debes gastar para obtener 1 punto. Esta información también es interesante al momento de calcular cuánto estás “pagando” por los productos que canjeas.
Dependiendo del “programa de fidelización” que estés empleando el puntaje podrá ser canjeado por regalos, descuentos en el local, servicios y, en los últimos años también se incorporaron descuentos en otros comercios. Generalmente los “premios” disponibles figuran en un catálogo, el que puedes consultar de manera gratuita.
Los “programas de fidelización” pueden convertirse en buenos aliados para ahorrar dinero, sobre todo para sacarte de un apuro al momento de tener que hacerle un regalo a alguien canjeando puntos por un presente. Otra alternativa es acumular una gran cantidad de puntos y cambiarlos por productos que habitualmente no comprarías con dinero (ya sea por el precio o simplemente porque no son necesarios), tal el caso de televisores de 50 pulgadas o más y otros electrodomésticos muy modernos.
Como no podía ser de otra manera, no son pocos los que piensan que los “programas de fidelización” tienen un aspecto negativo desde el punto de vista del consumidor. Es que al pasar la tarjeta estás brindando información sobre lo que compras y cuánto gastas. En realidad estos datos son de mucha utilidad para las empresas porque así pueden adecuarse mejor a las necesidades de sus clientes.
En la mayoría de los comercios la tarjeta de fidelidad (o tarjeta de puntos) puede solicitarse en el área de atención al cliente o en un stand dispuesto especialmente para ello, donde te darán un formulario que deberás completar con tus datos y esperar alrededor de 15 días para poder retirarla.
Una vez que tengas tu tarjeta ya estarás formando parte del “programa de fidelización” del comercio que funciona de una manera muy sencilla: al momento de pagar los productos que compraste debes mostrar tu tarjeta y, al pasarla por el lector de la caja, te será otorgada una cierta cantidad de puntos (el nombre puede variar según el local, pueden denominarse: millas, metros, sonrisas, etc.), la que depende del monto de tu compra.
Si lo deseas puedes consultar con algún encargado del “programa de fidelización” cuánto dinero debes gastar para obtener 1 punto. Esta información también es interesante al momento de calcular cuánto estás “pagando” por los productos que canjeas.
Dependiendo del “programa de fidelización” que estés empleando el puntaje podrá ser canjeado por regalos, descuentos en el local, servicios y, en los últimos años también se incorporaron descuentos en otros comercios. Generalmente los “premios” disponibles figuran en un catálogo, el que puedes consultar de manera gratuita.
Los “programas de fidelización” pueden convertirse en buenos aliados para ahorrar dinero, sobre todo para sacarte de un apuro al momento de tener que hacerle un regalo a alguien canjeando puntos por un presente. Otra alternativa es acumular una gran cantidad de puntos y cambiarlos por productos que habitualmente no comprarías con dinero (ya sea por el precio o simplemente porque no son necesarios), tal el caso de televisores de 50 pulgadas o más y otros electrodomésticos muy modernos.
Como no podía ser de otra manera, no son pocos los que piensan que los “programas de fidelización” tienen un aspecto negativo desde el punto de vista del consumidor. Es que al pasar la tarjeta estás brindando información sobre lo que compras y cuánto gastas. En realidad estos datos son de mucha utilidad para las empresas porque así pueden adecuarse mejor a las necesidades de sus clientes.